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Realizando la Visión

Tal Azulay  tiene una visión: una visión sobre qué es lo que un joyero debería ofrecer. El está metido en este negocio, es cierto. Tal cree que el diseño y la producción de joyas deben dar prioridad a la calidad, nunca a la cantidad. Como hombre de negocios, tiene el ímpetu para triunfar, la habilidad para manejar un grupo. El emana un aire de autoridad: está en completo control y sabe cómo lograr que se hagan las cosas. Pero Tal Azulay es primero y antes que nada, un diseñador de joyas, y su taller existe para compartir sus diseños de joyería con el mundo. Nada más y nada menos. En Tal Azulay Joyero, el cliente es lo importante, y es mucho más que un simple consumidor.
¿La cantidad vendida? Menos importante. En cambio, ¿la última pieza de joyería producida? ¿La última colección? De eso se trata. Tal es un hombre muy afortunado: el vive su sueño de imaginar, crear y producir bellísimas joyas cada día. De la idea para una pieza, a bosquejarla en el papel, hasta traducirla a metal y adornarla con piedras preciosas, ésta es la obsesión de Tal - es lo que impulsa a su taller, y a los artesanos altamente cualificados que trabajan allá.
Tal se aferra a la noción tradicional, comprobada con el tiempo, de cómo debe ser el taller de un joyero: es un estudio pequeño y bullicioso, escondido discretamente en el centro de la ciudad. Tiene solamente unos pocos artesanos de joyería, pero son los mejores - sus habilidades finamente perfeccionadas por años de experiencia. Su equipo de diseño es pequeño, pero enormemente creativo. Y cuando uno entra a su taller, se siente en familia: un cálido ambiente, rebosante de creatividad y maestría.
Puede que Tal se aferre a la tradición, pero de ninguna manera es un extraño al progreso. Junto a los artesanos de joyería que permanecen ocupados haciendo su oficio, sea tallando los moldes de cera para la fundición, poniendo piedras en el oro fundido, o terminando y puliendo la pieza final, hay ahí algunas máquinas muy impresionantes: microscopios Leica, un sistema Galloni para moldear y fundir, un sistema de grabado SiroLasertec, y una impresora de última generación conectada al programa de computador Rhino 3D. Esta última máquina, aún escasa y única, ha revolucionado el arte de hacer joyas. El diseño del joyero es visualizado en una imagen tridimensional altamente precisa, la cual se "imprime" después en capas muy finas de cera que eventualmente producen un molde 3D, listo para ser fundido, y luego refinado a mano. Esta única combinación de tradición y progreso es la que mejor define  la Joyería de Tal Azulay.