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Tres Diamantes y una Perla

Las piedras preciosas en general siempre han atraído la atención de los seres humanos no solo por el valor que se les adjudica, sino también por su belleza interna, por el poder que representan e incluso por las leyendas que circulan alrededor de algunas de ellas. Utilizadas por  fabricantes y diseñadores pasan a ser joyas de imponente belleza y en algunos casos, se incrustan en coronas, cetros y otros símbolos de poder de las monarquías y gobernantes a través de la historia.
Aunque un diamante es igual a otro diamante (del mismo peso) y no se diferencian mayormente uno del otro, hay gemas que han adquirido a través del tiempo, su propia identidad, tienen nombre propio y una historia fascinante a demás de ser motivo de leyendas y supersticiones relativas a su posesión, y  también  han inspirado a escritores  y guionistas de cine. Este artículo es una nota sobre algunas de estas gemas.


El Diamante Cullinan


Este es el diamante en bruto más grande que se haya encontrado, pesando 3106 carates (aproximadamente 621 gr.). Hallado en 1905 en Sud África  recibió el nombre del poseedor de la mina, Sir Thomas Cullinan. Se cree que formaba parte de un diamante mucho más grande que aún queda por descubrir.  Fue vendido al gobierno del Transvaal quien lo obsequió al Rey Eduardo VII para su cumpleaños en 1907. El Rey envió el diamante  a la compañía Asscher's  Diamond en Ámsterdam para ser cortado. Eventualmente salieron del diamante en bruto 9 piezas siendo la más grande la llamada Gran Estrella de África  (Cullinan I) con un peso de 530.2 carates, montada en la parte alta del Cetro con la Cruz perteneciente a las Joyas de la Corona del Reino Unido. La segunda pieza, llamada Estrella Menor de Africa (Cullinan II) pesa 317.4 carates y está montada en la Corona Imperial.


El Koh-I-Noor


Se dice que quien posea el Koh-I-Noor gobernará el mundo. Se cree que la historia de este diamante proviene de los tiempos de Cristo. Los registros históricos, al parecer comienzan en el siglo XIV siendo su  propietario un Rajá de la India. Dos siglos más tarde se encuentra en posesión de Babur, el primer gobernante Mogul de la India, y adquiere el nombre de Diamante Babur. Hacia el siglo XVIII, El Sha de Persia Nadir invade el imperio Mogul y se posesiona del diamante. Dice la leyenda que al ver la gema exclamó:   "Una Montaña de Luz!" (Koh-I-Noor)  siendo este el nombre con el que se conoce hoy en día. En 1850 pasa a Inglaterra. Los gobiernos de Pakistán, India e Irán, han intentado recuperar la joya sin éxito.  Actualmente la piedra está montada en la Cruz  Maltesa en el frente de la corona hecha para la Reina Elizabeth (La reina Madre).


El Orlov


Cuentan que este diamante proviene de uno mayor, el Gran Mogul, que estaba empotrado en uno de los ojos de un  ídolo en el templo hindú de Srirangam.  En el siglo XVIII un soldado francés desertó de su ejército hallándose en las cercanías de este templo y decidió apoderarse de este diamante con un plan que le tomo años en realizarlo, convirtiéndose para este fin a la fe hindú y ganándose lentamente la confianza de los sacerdotes del templo. Eventualmente logró su cometido para venderlo finalmente a un Capitán inglés. Con el tiempo el diamante fue revendido, terminando en Amsterdam . El Conde Grigorievich Orlov (1723-83) adquirió el diamante para obsequiárselo a Catalina la Grande de Rusia con quien se dice que tuvo relaciones amorosas. El Orlov está montado actualmente en el Cetro Imperial hecho durante el reinado de Catalina la Grande.


La perla  "La Peregrina"


Esta es una de las perlas más grandes del mundo con un peso de 203.84 granos. Fue encontrada por  un esclavo africano trabajando en la isla Santa Margarita en Panamá en el año 1513. La perla fue entregada al administrador de la colonia española Don Pedro de Temez quien la llevo a España para dársela al Rey Felipe II. El Rey se la obsequio a su novia Mary I de Inglaterra. Después de la muerte de Mary la perla fue devuelta a la Corona de España donde permaneció por 250 años. Durante el corto reinado de Joseph Bonaparte en España  La Peregrina fue entregada  al que sería el Emperador Napoleón III quien estando en exilio la vendió a James Hamilton, Duque de Abercorn. La perla permaneció en la familia Hamilton hasta 1969 cuando, eventualmente, fue vendida en subasta al actor Richard Burton quien se la regaló a su esposa Elizabeth Taylor. Esta encargo al famoso diseñador de joyas, Cartier,  rediseñar el collar junto con diamantes y rubíes. No en vano el nombre de esta perla es "La Peregrina".